Juan Ramón Rallo reconstruye y destruye en dos tomos el pensamiento económico de Marx Karl Marx es incuestionablemente uno de los pensadores más influyentes de la historia. Ningún otro autor ha logrado un predicamento similar al suyo en disciplinas tan dispares como la Economía, la Filosofía, la Historiografía, la Sociología o las Ciencias Políticas. Sus ideas han alentado movimientos sociales y políticos de masas que en muchos casos llegaron a tomar el poder y a aplicar un programa revolucionario de inspiración marxista. De entre toda la abundantísima literatura que existe sobre Marx, este libro de Juan Ramón Rallo es único por dos motivos. En primer lugar, no hay otra obra que ofrezca simultáneamente una revisión sobre Marx y a la vez contra Marx tan extensa y detallada. En segundo lugar, no existe hasta el momento una crítica integral a la teoría económica marxista tan meticulosa y ordenada como la que presenta Rallo. El primer tomo está dirigido a presentar el pensamiento marxista, especialmente ―aunque no exclusivamente― en su vertiente económica, de un modo sistemático y aséptico: no se pretende ni distorsionar ni caricaturizar a Marx, sino simplemente explicar, del modo más accesible posible, cuáles fueron sus ideas. Con este fin, Rallo revisa, desmenuza e integra la extensa obra de Marx, desde La crítica a la filosofía del derecho de Hegel a las Glosas marginales a Adolf Wagner, pasando por Los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, La ideología alemana, La miseria de la filosofía, los Grundrisse, las Teorías sobre la plusvalía, sus artículos en prensa, sus manifiestos políticos, su correspondencia personal y, por supuesto, los tres monumentales volúmenes de El Capital. A través del análisis conjunto de toda esta literatura, auxiliada por el estudio de la obra de Engels y de otros destacados intelectuales marxistas, Rallo consigue exponer de un modo coherente las teorías de Marx sobre el valor, el dinero, el capital, la explotación, los precios, los salarios, las ganancias, las clases sociales, el crecimiento económico, las crisis económicas y el advenimiento del comunismo. En el segundo tomo Rallo hace una crítica exhaustiva y rigurosa del pensamiento marxista: su objetivo es detallar y demostrar todos los errores que cometió Marx al describir la estructura y el funcionamiento del capitalismo para, al mismo tiempo, exponer cuáles son las auténticas anatomía y dinámica de la sociedad moderna. En suma, se pretende rescatar al capitalismo de la crítica marxista a través de la crítica a Marx: una crítica a la crítica. Con este fin, Rallo desmonta paciente y escalonadamente los pilares que sostienen el edificio intelectual del marxismo. En primer lugar, las mercancías son intercambiables por ser bienes económicos que satisfacen necesidades humanas y se intercambian en función de la importancia relativa de las necesidades que permiten satisfacer. En segundo lugar, valor de uso y valor no son facetas contradictorias de la mercancía, sino facetas que se complementan y potencian mutuamente: el valor no anula al valor de uso, sino que contribuye a multiplicarlo y a desarrollarlo. En tercer lugar, el capitalista no es capitalista por explotar la fuerza de trabajo del obrero, sino por suministrar tiempo, protección e información dentro del proceso de producción, elevando así la productividad social y, por tanto, elevando el bienestar de todos (incluido el del obrero). En cuarto lugar, la circulación del capital no profundiza la separación entre el obrero y los medios de producción, sino que posibilita la capitalización histórica del obrero. En quinto lugar, los precios de producción de las mercancías no guardan ninguna conexión necesaria con sus valores-trabajo sino con sus utilidades marginales para los compradores. En sexto lugar, las clases sociales no están predeterminadas por la posición de cada individuo respecto al control social de los medios de producción, sino que la estructura de control de los medios de producción depende de las funciones económicas que cada individuo desempeñe a través o al margen de esos medios de producción. En séptimo lugar, no hay ninguna tendencia a que la tasa general de ganancia decrezca a largo plazo o, al menos, no por las razones que expone Marx. Y, por último, el comunismo no es una inevitabilidad histórica y su promesa de liberación de la humanidad supondría, en realidad, la supresión de la libertad individual. En su Anti-Marx, Juan Ramón Rallo aborda la titánica tarea de reconstruir y destruir a la vez el pensamiento económico de Marx. Se trata de la más ambiciosa crítica al marxismo escrita hasta la fecha.
Libérate de los pensamientos que te atan al pasado y recupera la paz de vivir en el presente. Muchas personas viven atrapadas en recuerdos, decisiones no resueltas, culpas antiguas o nostalgias que condicionan su manera de pensar, sentir y actuar. Creen haber dejado atrás lo vivido, pero siguen reaccionando desde ahí. El pasado ya no existe, pero su huella continúa gobernando la vida emocional. En El reto de soltar el pasado, Xavier Guix analiza con claridad y rigor cómo la memoria construye la historia que nos contamos sobre nosotros mismos y cómo ciertos episodios, creencias o heridas se convierten en auténticas cárceles interiores. No se trata de olvidar lo vivido ni de negarlo, sino de comprender qué lugar ocupa en nuestra vida actual. A partir de su experiencia clínica, Guix disecciona las principales trampas del pasado ―la culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, la nostalgia o el victimismo― y propone siete claves concretas para resignificar la experiencia, integrar la historia personal y generar nuevos recuerdos más acordes con quien somos hoy. «Xavier Guix nos sorprende con su maestría y rigor al abordar, como solo él sabe hacerlo, el arte de soltar el pasado». Walter Riso
Tres grandes autores. Tres mundos reconocibles. Tres distopías maestras. Presentamos un pack con tres obras fundamentales del siglo XX: Un mundo feliz (1932), 1984 (1949) y Fahrenheit 451 (1953). Sin ninguna duda, pocas novelas de anticipación han sido tan influyentes como estas en la imaginación literaria posterior. Pero las visiones de sus autores no solo han cambiado el rumbo de la literatura, sino que también parecen haber anunciado la realidad de nuestros días. Desde la fractura social vislumbrada por Aldous Huxley hasta la posverdad prevista por George Orwell, pasando por la anestesia consumista denunciada por Ray Bradbury, reconocemos en estas ficciones muchos de nuestros males actuales, hasta el punto de que llegamos a preguntarnos si no estaremos viviendo en una distopía. Sin embargo, estas novelas no se agotan en sus profecías. De un modo quizá más importante, constituyen una poderosa advertencia sobre los futuros que pueden evitarse. En el reverso de las tres historias, cuya fuerza se realza al leerlas en conjunto, se oculta una viva defensa de la libertad, el pensamiento crítico y la responsabilidad individual y colectiva. Sobre las obras: «Un mundo feliz retrata una utopía perfecta o su horrendo opuesto, una distopía: sus hermosos habitantes viven seguros y libres de enfermedades y preocupaciones, pero lo hacen de un modo que, queremos creer, sería inaceptable para nosotros.» Margaret Atwood «Ninguna obra fantástica ha alcanzado el horror lógico de 1984.» Arthur Koestler «De entre todos los infiernos del conformismo, Fahrenheit 451 ofrece el retrato más convincente.» Kingsley Amis «Aldous Huxley fue un hombre extraordinariamente profético, no hay otro novelista en el siglo XX que haya escrito una guía más sagaz del futuro.» J.G. Ballard «La virtud de libros como 1984 es su capacidad para recordarnos que la libertad de los seres humanos responsables no es igual a la de los animales.» Anthony Burgess «Fahrenheit 451 es una fábula perfecta.» Ursula K. Le Guin